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Lunes, 09 Octubre 2017 10:23

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL, 10 DE OCTUBRE

Salud mental

El 10 de octubre se celebra, como cada año, el día mundial de la Salud Mental.  Es un evento a nivel mundial, a propuesta de la OMS, que cada año tiene una temática diferente.

Este año propone una campaña centrada en el impacto de la depresión a nivel global. A nivel nacional, la Confederación Salud Mental España, ha elegido por votación entre sus miembros el lema “Trabajar sin máscaras. Emplear sin barreras”. A través de estas campañas se intenta hacer una labor de concienciación y divulgación del severo impacto social y económico que suponen las enfermedades mentales. Se estima que a nivel mundial unos 300 millones de personas padecen depresión, 60 trastorno bipolar, 20 esquizofrenia y así con otros tantos trastornos mentales, hasta completar un 10 por ciento de la población mundial afectada.

Desde que empezó el nuevo milenio, año tras año hemos vivido deterioro en los indicadores de salud mental a nivel global, especialmente en los trastornos considerados como menores a nivel especializado, como la ansiedad o depresión, que en los últimos 25 años han aumentado un 50 por ciento.  En paralelo aumenta el consumo de psicofármacos de forma exponencial, especialmente ansiolíticos y antidepresivos, al tiempo que repuntan viejas adicciones, como la de los mórficos, ya uno de los principales motivos de alarma por salud pública en EEUU.  Ante esta situación, de características epidémicas, desde las instituciones internacionales se pone el foco en el tratamiento de los trastornos y en la accesibilidad a los mismos.

Aunque resulta complicado en salud mental hacer correlaciones exactas, hay una coincidencia entre el aumento de este tipo de trastornos y las grandes convulsiones y cambios ocurridos a nivel mundial desde el tristemente recordado 11 de septiembre de 2001.  De una época de relativa calma y estabilidad, en la que incluso parecían superados viejos conflictos globales, se pasó a otra de omnipresencia del terrorismo global, con profunda crisis económica y de valores, auge de extremismos ideológicos y populismos, generando todo ello un estado de continua alerta. En paralelo, las nuevas tecnologías y la globalización han provocado en poco tiempo un drástico cambio de nuestra forma de relacionarnos con los demás, debilitándose las redes de apoyo tradicionales. Se nos trasmite la doctrina de la inmediatez y el imperativo de ser feliz y exitoso. Se suceden las recetas de salud y bienestar, que se convierte en un artículo de consumo sujeto a criterios mercantiles.

 A nivel nacional la situación es fiel reflejo de la global. A pesar del progresivo aumento de la incidencia de las enfermedades mentales y el gasto derivado de ellas, que se estima en un 8 por ciento del PIB, la inversión en salud mental se encuentra claramente por debajo de la media europea. Sigue existiendo un claro déficit de recursos en atención ambulatoria y dispositivos de rehabilitación, con el consecuente aumento de plazas de hospitalización de larga estancia. Se echan en falta directrices globales que impulsen la existencia de mejores redes de tratamiento y campañas de prevención y concienciación, como las puestas en marcha con otras enfermedades, sobre hábitos de vida y relación psicológicamente saludables.

Manteniendo la recomendable actitud positiva, podemos concluir que en salud metal hay mucho por hacer y que cualquier pequeño esfuerzo tendrá un gran impacto. Pensemos en ello, pero no solo el día 10.

Fdo.:    Dr. Esteban Areses Troncoso

Psiquiatra – Unidad de Psiquiatría ASISA

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